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Actualización mercadológica


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Iniciando 2020 es bueno mirar hacia atrás para ver qué hay de nuevo, o de viejo, en el mercadeo, pues la dinámica de la actividad no se detiene y, a ratos, parece ir demasiado rápido.

El portal PuroMarketing hace un análisis de lo que ya no será lo mismo para la efectiva implementación del mercadeo, según opiniones de expertos, entrevistados por AdAge, y hay aspectos que se deben considerar para tratar de adelantar una actividad que produzca los frutos esperados y el beneficio de la sociedad.

Los influenciadores, tan buscados y utilizados en los años recientes, deberán ser buscados con lupa, pues el mercado, que como se dice no traga entero y se mantiene comunicado, ya no cree sino a aquellos que de verdad demuestran estar “casados” con la marca o el producto que comentan, sin importar si son muy famosos, populares o no. Vale decir que por pagar a personajes, no se logrará lo que antes se obtenía.

Otro aspecto que mencionan es el que se refiere a la información que se tiene del cliente. Mucho se dijo que los programas de CRM, las encuestas, los eventos y, en fin, todo lo que llevaba a un dizque mayor conocimiento del mercado, era ideal para un marketing realmente efectivo, pues ello generaba un relacionamiento fuerte y una posible mayor lealtad. Pero el exceso de no pocos, tratando de obtener cada vez más información, hizo que los mercados se quejaran de ello por la intromisión y la cantidad de datos que no se utilizaban de manera adecuada. Hasta de irrespeto se habló por parte de muchos. Si bien la información del cliente es necesaria, los datos que se obtienen deben ser los adecuados para una relación real y duradera.

El llamado marketing de contenidos, por lo anterior, necesita ajustes; si bien es cierto que hay que conocer el mercado para decir lo que debe decirse, los contenidos tienen que ser generados a partir de datos e información reales obtenidos del cliente, pero sin dejar que sea el mercado el que determine lo que se dice y cómo.

La publicidad y las promociones de venta tienen que dejar de abusar del tiempo y la intromisión, como también, y muy importante, de “decir nada” sobre lo que son el producto o la oferta y sus beneficios, y entender que el humor y el precio, principalmente, si bien son efectivos, hasta cierto punto, no es lo que hace de las comunicaciones mercadológicas lo que deben ser. Igualmente, para expresarlo en otras palabras, las comunicaciones tienen que respetar y dejar de ser cansonas, diciendo y mostrando lo que hace de la oferta algo que genere acción.

En resumen, el relacionamiento del que tanto se ha hablado durante años recientes, desde finales del siglo anterior, la evolución tecnológica, el llamado marketing participativo y experiencial, y todas las maneras de practicar la actividad del mercadeo, como todo, tienen que estar enmarcadas dentro de límites que permitan que lo que se ofrece y hace sea de verdad para beneficio de todos, como varias veces se ha dicho.

No se trata pues de un nuevo marketing, sino de ajustar lo que hasta el momento se ha hecho que, como todo, tiene períodos de ensayo y error, y que con el tiempo se va “acomodando” para lograr lo que debe lograrse.
Una vez más se demuestra que no existe una sola manera de implementar la actividad mercadológica, y que como afirmó Philip Kotler, entender el marketing es sencillo pero aplicarlo es complicado, y que lo que para unos funciona, para otros, no.

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