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Cuarentena: oportunidad de transformación – Columna de opinión – Opinión


Querido lector: quiero que se sienta muy incómodo.

Como si estuviera en un limbo entre sus recuerdos y sus aspiraciones, divagando sin rumbo en una realidad incierta. Deje que lo abrace el miedo de la cuarentena y la ansiedad de no saber cuánto va a durar encerrado.

Lo que usted está sintiendo es liminalidad, la sensación de estar pasando por un umbral, un purgatorio sicológico donde la mente vibra entre el caos y la calma.

Puede que suene como una pesadilla, pero en realidad este es un momento crucial en nuestras vidas. Se ha abierto una plataforma de infinitas posibilidades.

Pocas veces en la historia de la humanidad nos hemos enfrentado a una situación similar. Guerras, debacles económicas, desastres naturales y pandemias a través de los siglos han sido puntos de inflexión que han definido nuestras dinámicas sociales, el desarrollo tecnológico y las expresiones artísticas. Son quiebres que han reescrito la narrativa de nuestra especie.

Tal como lo haría un maestro de Go o ajedrez, esta es la oportunidad de darle una mirada al tablero y contemplar los posibles resultados de sus acciones futuras.
Asegúrese de tomarse el tiempo para contemplar dónde está mental y emocionalmente, y a dónde lo llevarán sus decisiones.

Tenemos el espacio para replantear nuestra normalidad, tanto a nivel sistémico (que nos permite repensar la economía global y las estructuras de poder actuales) como de manera personal también (habiéndonos alejado de nuestras insulsas agendas mecanizadas).

Lo que inicialmente puede parecer un suplicio resulta siendo una bendición, una ruptura que nos permite pensar en lo que en realidad importa (el tiempo y las libertades versus el trabajo y el dinero, por ejemplo), recordándonos nuestro lugar en el mundo (como parte de la naturaleza y no por encima de ella).

No le achaquemos la culpa al virus por este frenazo imprevisto; nosotros somos los únicos responsables de esta pandemia.

Lo que nos trajo a esta crítica situación fueron nocivas dinámicas capitalistas y consumistas que aplicamos a diario en busca de satisfacer una serie de necesidades egocéntricas. Por décadas le hemos exigido al mercado más por menos, sin contemplar las consecuencias.

Si no comenzamos a priorizar al planeta sobre la gente, y a la gente sobre las ganancias, lo que sigue será mucho peor. La naturaleza nos está dando una clara y dura advertencia: algo anda muy mal.

No podemos seguir viviendo de tal manera; tenemos que regresar a nuestros orígenes y encontrar la forma de regenerar todo lo que hemos saqueado del medio ambiente. El virus trae un mensaje contundente: en una ecocatástrofe, todas las vidas se ven perjudicadas.

Cuando nuestra estructura y el (falso) concepto de tener todo bajo control se estremecen, nos sentimos vulnerables, tal como se sienten aquellos que están pasando por un rito de iniciación.

El antropólogo Arnold V. Gennep desarrolló el término liminalidad en 1909 para explicar el sentimiento que producen los rituales que llevan a hombres y mujeres a hacer transiciones en momentos claves de sus vidas, antes de asumir nuevos roles en sus comunidades, habiendo evolucionado su ser.

Actualmente no estamos ni aquí ni allá. Tenemos que hacerles caso a los científicos, pero no nos podemos preocupar demasiado por el zeitgeist; estamos en medio de la segunda etapa del proceso (el intermedio entre la separación inicial del statu quo que conocíamos y un porvenir incierto).

Lo que sigue es la reasimilación, un emerger de una hibernación mental, espiritual y física en donde definiremos cuánto nos queremos reinventar, qué tan conscientes somos de las necesidades de nuestro planeta y cómo queremos vivir de ahí en adelante.

Sea compasivo con usted mismo durante este proceso. Permítase mutar, transformarse.

Ojalá salga con integridad y determinación, buscando minimizar su impacto negativo en su ambiente natural y personal, contemplando la interconexión entre usted, sus decisiones y las repercusiones que tienen sobre gente que nunca conocerá y lugares que nunca visitará.

Esta cuarentena durará más de lo esperado y volver a codificar su esencia tomará un buen rato. No entre en pánico, pero tampoco se quede anclado en la comodidad.

Por: Santiago Rodríguez Tarditi

Nota del autor: Queremos agradecer a todas las personas que trabajan arduamente para contrarrestar esta pandemia global.

Desde los médicos hasta los repartidores, los líderes políticos, los científicos y otros más que trabajan arduamente por superar la crisis: muchas gracias.

Dear Wise Earth está comprometido a elevar nuestra conciencia para evitar que una situación de este tipo se repita en el futuro.

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