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¿Dónde estamos las mujeres?


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Todas las semanas me invitan a hablar en diversos espacios de temas relacionados con mujer o con perspectiva de género, cosa que agradezco y valoro. Sin embargo, no entiendo por qué no me llaman con la misma frecuencia a hablar de otros asuntos relevantes para el país, sin que explícitamente tengan que estar relacionado con la visión de las mujeres.
Esta anécdota que cuento en primera persona no me representa exclusivamente a mí.

Es la realidad de muchas mujeres en Colombia, quienes independientemente de nuestra formación académica, experiencia y el rol que desempeñamos, solo “aportamos” para opinar desde una perspectiva femenina, pero no para hacer un análisis amplio en temas como emprendimiento, crecimiento económico, competitividad, entre otros.

Esto se vio reflejado la semana pasada en el panel “La descentralización desde el Congreso de la República” que hizo parte del foro virtual “Del dicho al Hecho”, organizado por la Federación Nacional de Departamentos con el objetivo de revisar los avances y desafíos de la Ley de Regiones, que cumplió un año de vigencia.

El panel fue moderado por Andrés Mompotes, subdirector de El Tiempo; fueron invitados los senadores Efraín Cepeda y David Barguil, del Partido Conservador; los representantes Harry González y Alejandro Carlos Chacón, del Partido Liberal; así como el exsenador liberal Juan Manuel Galán.

No saben lo ofensivo y poco representativo que en un panel de seis participantes no hayan incluido ni una sola mujer. Con este tipo de acciones perpetúan que no haya suficiente representación de mujeres en el Congreso, ni en la política y mucho menos en las comisiones económicas. Queremos nuestra debida representación, y lo digo con cariño hacia mis colegas, que noten cuando no hay mujeres y reclamen su presencia.

Y es que las brechas entre hombres y mujeres en participación política y en el mercado laboral son innegables, incluso en la pandemia. Solo en mayo, la diferencia de desempleo entre hombres y mujeres fue de 6%. Para rematar, en Colombia sólo el 20% de las mujeres ocupan cargos directivos en empresas. Ni qué decir de los cargos de elección popular en donde solo estamos representadas en el 12%, aun cuando somos el 52% de la población.

Iniciativas que beneficien la equidad de género siempre serán bienvenidas. Por eso, vale la pena revisar con cuidado la creación del patrimonio autónomo para el emprendimiento y fortalecimiento empresarial de la mujer a cargo de la Vicepresidencia de la República a través de la Consejería para la Equidad de la Mujer.

La Vicepresidente tiene el desafío que esto no sea más burocracia, sino que dinamice con programas específicos para mujeres, los que hoy existen para el desarrollo empresarial. Tener un enfoque diferencial se celebra, pues nuestras necesidades son diferentes, pero tanto como hacer paneles solo para mujeres o que los recursos de las mujeres (que son migajas) se manejen por fuera de los programas bandera no es lo que se requiere. Necesitamos que dentro de los programas y en cualquier panel o conversación se tenga en cuenta a las mujeres.

No podemos seguir siendo invisibles o que nos pongan de adorno en las discusiones nacionales. Ojalá casos como el de la semana pasada vayan más allá de la polémica y sirvan para darnos la participación que merecemos.

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