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La inteligencia de la intuición


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Hace unos días hablé con Daniel Tirado, un emprendedor colombiano que desde hace 20 años vive de sus plataformas digitales. Tirado debe su éxito al blog de viajes y al canal en YouTube donde durante años ha compartido sus aventuras por todo el mundo. Hoy, se dedica al trading online y es dueño de la Montaña Sagrada, un glamping en las afueras de Medellín. Más que seguir un plan, Daniel Tirado siguió su intuición que, de acuerdo con este emprendedor del online, “es lo más importante que en este momento todo el mundo tiene que desarrollar”.

De hecho, la incertidumbre es la calidad de nuestra época. Operamos en un contexto que es cada vez más complejo y ambiguo. Muchas veces, la experiencia acumulada en el pasado no es suficiente para tomar decisiones acertadas. Esta condición se ha acentuado aún más ahora durante esta pandemia. Cada vez más, el alto rendimiento y el éxito profesional dependen de nuestra agilidad y capacidad para adaptarnos. Justo en un momento cuando los algoritmos y la inteligencia artificial irrumpen en nuestra vida de manera preponderante, la intuición se revela como una habilidad fundamental por desarrollar.

La intuición es un proceso que nos da la capacidad de conocer algo directamente sin razonamiento analítico. Dice Rick Snyder, el gerente de Invisible Edge, que “la intuición es nuestra inteligencia más profunda que es capaz de tomar decisiones de una fuente más sabia y extraer datos de manera más rápida de lo que la mente consciente puede analizar”.

Muchas veces la intuición es la raíz de la innovación y permite generar soluciones creativas frente a problemas complejos. Es la habilidad de acceder al hemisferio derecho de nuestro cerebro, diseñado para interpretar cosas de manera simultánea, para comprender metáforas y entender contextos más amplios.

Por eso, la intuición permite cerrar la brecha entre las partes conscientes y no conscientes de nuestra mente, y también entre el instinto y la razón. Como lo resalta el ex comandante de las fuerzas especiales de la marina de Estados Unidos, Mark Divine, trabajar con tu mente interna puede liberar “nuevos niveles de conciencia y logros”.

Para poder acceder a la intuición tenemos que saber cómo acogerla. Eso significa dejar espacios en el día para momentos donde no trabajamos. Son los momentos donde despejamos la mente, como cuando nos dedicamos a alguna actividad artística, como pintar o dibujar, cuando tocamos un instrumento, cantamos una canción.

Accedemos a la intuición cuando caminamos en la naturaleza, cuando simplemente nos sentamos a contemplar un panorama. La intuición es el regalo que nos hace el ocio. Daniel Tirado, por ejemplo, volvió la meditación un hábito. “Mucha gente no medita por qué piensan que es algo espiritual, pero meditar no es nada más que aquietar la mente. Te van a llegar ideas muy bonitas”, asegura Tirado al observar que “la meditación le da espacio a la intuición”.

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