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Con fronteras cerradas y un comercio a la baja se cumple el primer mes del acuerdo T-MEC


El escenario en el que entró a regir el pasado 1 de julio el nuevo acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido en español como el T-MEC o el nuevo Nafta, no fue el mejor. A las restricciones fronterizas impuestas obligadas por la pandemia, y la difícil situación económica que atraviesa el mundo, se sumaron las diferencias políticas entre los mandatarios del bloque comercial, muchas de ellas referidas al manejo de la emergencia del covid19.

La reunión celebrada en Washington, una semana después de la entrada en vigencia del acuerdo, entre los presidentes Donald Trump y Manuel López Obrador, y de la que se abstuvo de participar el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, argumentando que no era momento para reuniones presenciales, es solo una muestra de cómo las diferentes aproximaciones a temas clave, podrían determinar las relaciones futuras del bloque.

Desde el pasado 21 marzo los pasos fronterizos entre Estados Unidos y México permanecen cerrados para viajes no esenciales. Lo mismo ocurre a lo largo de los 8.891 kilómetros que dividen a canadienses y estadounidenses. La medida, tomada en consenso entre las partes, y que en principio iba a ser solo por un mes, se ha venido renovando, y está vigente hasta el próximo 21 de agosto. Sin embargo, su reapertura en esa fecha parece no ser viable, pues por ahora dentro de los países firmantes del Nafta solo Canadá viene mostrando una evolución positiva en contagios y decesos.

Hoy, el número de muertos por covid en Estados Unidos supera incluso al total de casos positivos registrados en todo Canadá. Más allá de estas cifras, que bien podrían ser rebatidas a la luz de que la población estadounidense es 10 veces superior a la de su vecino del norte, las diferencias en las medidas tomadas por ambos países es un factor que hoy genera temor frente a la idea de una pronta reapertura de fronteras.

Una encuesta reciente revelo que 81% de los canadienses están a favor de mantener los pasos fronterizos cerrados, una posición que comparten varios líderes políticos. “Créanme, amo a los estadounidenses, no se equivoquen al respecto, pero no cuando sus casos de covid están disparados, en este momento y no estoy a favor de reabrir la frontera”, dijo recientemente el Premier de Ontario, Doug Ford.

Un modelo hecho por la epidemióloga de la Universidad de Toronto, Ashleigh Tuite, muestra que hoy, con un tráfico fronterizo limitado a la carga y viajes urgentes, y que oscile entre 1.000 y 5.000 personas al día, a la provincia de Ontario estarían entrando entre dos y nueve casos positivos diarios. Por lo que reabrir la frontera llevaría a un incremento exponencial de esta cifra. “Una vez disminuyan los casos en Estados Unidos, por ejemplo, entre 1000-10,000 casos por día, podemos aliviar las restricciones fronterizas y mantener bajos los números de casos importados”, señaló.

Si bien el paso fronterizo ha permanecido abierto para el tránsito de mercancías, el comercio entre los países Nafta ha venido cayendo de una forma considerable. Mientras las exportaciones canadienses a Estados Unidos sumaron US$35.383 millones en enero de este año, en mayo estas llegaron tan solo a US$23.206 millones. Lo mismo ocurrió con las ventas de Canadá a México, que pasaron de US$695 millones a US$361 millones en ese mismo periodo.

A esta situación se suma una preocupación que tiene Canadá frente al futuro de sus exportaciones de aluminio y acero a Estados Unidos. Pocos días después de la entrada del nuevo Nafta, algunas voces alertaron sobre la posibilidad de que el gobierno estadounidense imponga una nueva carga impositiva a estos bienes. “Nos preocupa la amenaza de aranceles adicionales al aluminio y posiblemente al acero”, señalo en su momento el primer ministro Trudeau.

La posibilidad de imponer aranceles al acero y al aluminio, según han sugerido algunos analistas, podría estar asociada con el distanciamiento que han tenido Estados Unidos y Canadá en la agenda con China. Canadá es la única nación del llamado Five eyes, que no ha excluido a Huawei del desarrollo de su red 5G.

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